Mi discapacidad y el volver a andar.

La vida es el mayor arte que existe y saber vivir es ser un gran artista. 

Vivir las veinticuatro horas de un día intentando superar los momentos difíciles, la discapacidad, sabiendo disfrutar de los momentos agradables que nos presente la vida, eso es vivir; y vivir siempre merece la pena, hasta el final, sin pensar que nos deparará el mañana y si un día volveremos a andar.

Cada año, y mas tras cada verano, el hospital de paraplejicos se llena de nuevos recién accidentados, recién llegados al mundo de la discapacidad, pues aquí os escribe uno que hace mas de 20 años estaba donde ahora estarán muchos, pero que no contaba con la posibilidad de la lectura de la vivencias de un chaval, yo, que un día se levantó bien y se acostó en un hospital, con una vida cambiada para siempre, por eso te interesa leer esta entrada.

Muchos son los días que no salga a la calle y no me terminen diciendo o preguntando, de buena fe, si lo mío se curará o si están avanzando en este tema, o que ya hay muchos avances etc, etc, etc.

La cara se les cambia cuando yo les doy mi visión, y digo MI VISIÓN de mi vida y de mi futuro, y lo que yo intento transmitir a los más nuevos en esta vida en silla de ruedas o con lesión medular.

Yo sé que estoy en silla de ruedas, y sé también que moriré en ella, y vivir pensando en falsos sueños de que quizás esto es pasajero y que en unos años podremos volver a andar, es como poco engañarnos a nosotros mismos y hacernos más oscura nuestra visión de futuro.

Hay mucha gente en el hospital de Toledo que no avanza en su rehabilitación porque creen y siguen pensando que esto es pasajero y se curará y pierden un tiempo precioso en caer en la realidad y empezar a afrontar su situación.

Para mí lo importante no es poder volver a andar, que ya ni me acuerdo y es más ni lo echo de menos, y ¿por qué? Porque si sabes y tienes fuerza y coraje en construirte una vida, un futuro, unos sueños de vida siempre con tu silla como tu mejor compañera, lo demás es irrelevante.

Tu silla son tus piernas, y lo será hoy, mañana y siempre y cuanto antes lo tengas claro y menos fe tengas en que podrás volver a andar, mejor y antes te enfrentarás a tu futuro.

Me encuentro con que la gente piensa que no puedes ser feliz en silla de ruedas, no entienden que no te rebeles y no quieras volver a andar, se creen que con unas piernas que funcionen ya eres feliz, y lo que realmente te hace y hará feliz es una cabeza que esté al cien por cien y te funcione a la perfección.

Una cabeza bien amueblada te llevará más lejos que unas piernas funcionales.

Yo alcance ya los 40 años, me pasó el accidente con 16 y llevo mas de 20 años en silla. Me quedarán unos 20 o 25 años de vida útil independiente, creéis que me los voy a pasar pensando en si sacarán un invento, una operación o algo que me pudiera hacer andar y encima que no sea carísimo??? Pues no.

Ese tiempo de vida útil que me queda prefiero pasarlo disfrutando desde mi silla de la vida con mi mujer, mi familia, mis amigos, cuidándome,  haciendo deporte para mantenerme útil, relacionándome, viviendo la vida en la calle y ejercitando la cabeza que me da más libertad que mis piernas.

¿Que hay inventos para andar mecánicamente?, sí lo sé y los probé, de hecho fui el primer tetraplégico que se puso de pie y anduvo en Toledo con un sistema llamado Parastep que consistía en ponerte unos electrodos en las piernas y controlar las corrientes con un andador e ir lanzando pasos.
Pero francamente, lo dejé, y ¿por qué? Con los años ves más claro tus ideales de vida y los míos era vivir y llevar una vida normal.

Entre ponerte los aparatos, levantarte y andar 10 metros perdías media hora, mientras que yo con mis brazos y mi silla en media hora me daba tiempo de ir a hacer la compra y volver.

Como ejercicio bueno, pero como vida e ilusión de ir andando, totalmente nula, además que te hace dependiente de alguien que este poniéndotelos y quitándotelos y la verdad eso es lo que menos me apetecía, el molestar.

Con esto que os quiero decir, que seamos realistas y tengamos claro que nuestras piernas son y serán nuestra silla, y nada es mas real que eso.
Si eres nuevo en este mundo, no pierdas tiempo ilusionándote con volver andar, y más si tienes claro que tu lesión es completa, porque ese es el sueño que jamas alcanzarás, pero no por ello dejes de luchar, porque hay más cosas en esta vida que merecen la pena.

Quizás en un futuro lejano la lesión medular sea una lesión que se cure de manera inmediata, pero como lo puedan ser otras enfermedades, pero nuestra cura a día de hoy es nuestra cabeza, nuestra vida, ser conscientes de lo que tenemos, de cómo estamos, de lo que somos, de quién está realmente a nuestro lado y el porqué debemos y queremos luchar.

Tu vida no acaba cuando tienes un accidente y sufres una discapacidad, NO, tu vida es a partir de ahí cuando empieza realmente, entonces olvida lo pasado y trabaja para el futuro que es y será lo que te acompañara y te esperará por siempre hasta que la vida diga que has llegado a tu fin, pero que sea la vida, no seas tú.

Recuerda, la vida es un camino y tú eres el vehículo que transita por ella.
Si el camino es duro trabaja en tu vehículo, que es tu cuerpo y eres tú, para hacerte duro.

Si el camino es suave y liso aprovéchalo para formarte y seguir manteniéndote al día, pero no olvides una cosa y tenla siempre presente:

NUNCA PIERDAS DE VISTA EL HORIZONTE Y JAMÁS PIERDAS EL NORTE, porque allí está tu vida, tu futuro y tu felicidad, así que no dejes para mañana lo que pudiste hacer ayer y empieza a rodar que la vida consume el tiempo y eso es algo que jamás se recupera.

Raul Martinez